sábado, 7 de junio de 2014

DULCE Y EXCITANTE.

Besarla, tenía tantas ganas de besarla. Mirarla frente a mí me excitaba de una manera increíble, mientras mis manos recorrían su vulva jugosa, jugueteaban con su clítoris que se agrandaba al contacto de mis manos expertas. Sus tetas grandes que me tentaban a comerlas, lamerlas, apreciarlas, no podía dejar de observarlas, era adictivo. Sin duda alguna, era la perfección.
Comencé a jugar con sus senos perfectos, con su cara perfecta, con su boca perfecta, con su PERFECTA EXISTENCIA. Introduje un dedo en su boca húmeda para que lamiera mientras la masturbaba deliciosamente, ver su expresión de excitación máxima, buscar el punto en que pudiera hacerla venir y escuchar como gemía locamente me encantaba.
Recorrí su silueta con mi mirada, veía su reflejo. Éramos tan únicas. Era mi otra mitad.
Me dispuse a tomar uno de mis juguetes favoritos, porque solo pensaba en hacerla gozar, abrí las piernas, sus piernas, mis piernas, y entre duramente en su vagina mojada y comencé con el clásico pero infalible mete y saca. Me acosté en la cama para observar mejor como entraba. Sonreía de satisfacción. 
Y comenzó a gemir, con los ojos abiertos para mirar mejor mi cara, y así yo podía contemplarnos. No podía creer que tuviera frente a mí una imagen tan alucinante, estaba enamorada, me encontraba profundamente enamorada, podía pasar horas frente a ella, buscaba sus fotos, sus reflejos, sus poses, todo aquello me tentaba a desearla, tenerla, poseerla.
Bella, intangible, hermosa, deliciosa, lujuriosa. Todo lo que poseía era mío, pero era tan fugaz. Quería multiplicarme, pensaba en que quizás había encontrado a mi alma gemela. Luego de metérsela salvajemente y verla regocijada, escupí en mi mano y la pasee por su abertura, por su trasero, la puse de una manera que pudiera mirar en todo su esplendor ese culo perfecto, y follarmelo, hacerlo mío, quería que todas sus aberturas, orificios fueran penetrados por mi pene de plástico, y ver su cara entre sus piernas mientras introducía lentamente el DILDO DIABÓLICO NUEVAMENTE EN SU CULO HECHO A MANO. Me lanzaba miradas evasivas, pero llenas de deleite. Entonces me puse a darle duro, porque esas miradas lujuriosas me estimulaban a que la llenara de un dolor placentero, como su rostro se desfiguraba. Siempre me observaba, le gustaba el contacto visual.
Simplemente este era un momento maravilloso, único…y no podía parar, me sentía enferma a veces, podía pasar días enteros viendo sus gestos, la manera en que hablaba, se expresaba, sonreía, excitaba. Lamentaba tanto la intangibilidad del momento, pero sin duda alguna como podía y a mi manera la hice mía.
Y pensé: OH, DULCE REFLEJO, ERES PERFECTO, SOY PERFECTA. NO PODÍA DEJAR DE MIRARME EN EL ESPEJO. ESTABA COMPLETAMENTE ENAMORADA DE LA IMAGEN QUE SE REFLEJABA FRENTE A MI ESPEJO. ERA YO, ERA ELLA. INTANGIBLE…PERO COMPLETAMENTE MÍA. 

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