miércoles, 11 de junio de 2014

LA LOBA

Noches opacas me perseguían, Y sí, siempre es de noche porque en este horario es cuando se desembocan las aventuras más guarras, Me dicen la loba, Me gusta cazar tranquila y sigilosa, Pero la mayor parte del tiempo ando en grupo.  
Yo soy la líder de esta manada, Siempre pruebo el primer bocado y el más apetitoso.
Logre divisar a mi próxima víctima, en otras circunstancias hubiera atacado con todas y acorralarlo sería nuestra técnica. Esta vez tenía algo cautivante. Y por primera vez sentí la necesidad de quedármelo por más tiempo.
Era su olor, olía exquisitamente. Era su aspecto varonil y alfa. Era su voz, su conducta la que me atraía y pensaba: Tal vez la loba pueda ser domada de una vez por todas.
Mi piel era blanca como la nieve, mis labios rojos como la sangre, mis dientes afilados para lanzar mordiscos en los lugares precisos y ardientes. Mi lengua voraz y hambrienta, lamía como si fuera el agua más bendita. Y mi cuerpo, mi cuerpo llevaba cicatrices de pasiones descontroladas, de hombres que intentaron zafarse de esta loba en celo.
Mi cuerpo, mi cuerpo era voluptuosa, senos grandes, cintura pequeña, muslos amplios y apretados, un trasero acorde a mi figura, grande y perfecto. DESNUDA SIEMPRE ME SENTABA MEJOR. Pero esta sociedad en la que me encuentro no me permitía andar DESNUDA. Así que mi traje era de un rojo que hacía sintonía con el color de mis labios. Encaje, sin ropa interior…el encaje recubría mis partes INTIMAS. Deseadas por tantos y dueña de nadie. Ni siquiera tenía control de mis actos, el instinto era mi amigo, mi olfato…y mi manada fiel.
Esa noche al verlo decidí cazar sola, con mi mejor vestido. Mi cuerpo, caer como una desvalida ante sus ojos  para que me colmara de ayuda.
Su primera reacción fue de protección, tal como pensé, se quitó el saco y me cubrió. Me miro a los ojos fijamente, y acaricio mi melena nocturna.
Y me dijo: ¿Estas bien?
Asentí con la cabeza, y me mordí el labio inferior como una viciosa. El horrorizado y excitado miro mis ojos verdes como la selva.
-¿Puedes decir algo?
Y deje que mi voz seductora por naturaleza soltara unas palabras, mientras seguía mordiendo mi labio.
-No sé dónde estoy, no sé cómo llegue acá.
Mire como los pelos de sus brazos se erizaron al escuchar mi dulce melodía, embrujante, minimalista, sensual y de un ángel.
Me tomo en sus brazos, poniendo mucho cuidado de no rozar mi trasero. Como deseaba que lo acariciase, pero me contuve, me excitaba ver su lado más salvaje, que se sintiera como un héroe, y que no entendiera como una mujer como yo estuviera en sus brazos fuertes.
Con cuidado logre que se cayera el saco de un lado, y apareciera uno de mis senos protuberantes, jugosos y firmes. Y lo mire con despreocupación y ansiedad. Me mordí el labio nuevamente.
Cuando quiso cubrirlo, tome de su mano y la apreté fuertemente en mi pecho, junte mis dos bellezas para que sintiera como se perdían en ellos. El quito la mano, yo se la cogí y volví a ingresarla.
-¿Qué pasa? ¿Esto es una broma? ¿Qué quieres?
-CAZARTE.
LO BESÉ, fue el beso más dulce y animal que me han dado, me mordió, era mi lobo. Se apartó y dijo: No ¿Qué haces? No puedo aprovecharme. Me tentó su pureza. Ya no era mi lobo, de un segundo a otro dejo de ser MI LOBO. Solo era una PRESA.
Desanimada, me baje de sus brazos, moví mis manos en señal de aproximación y llego mi manada.
Lo rodeamos, el asustado, 4 lobas más desnudas, aproximándose a su presa, acorralándolo, esperando mi señal. El primer bocado sería para mí. Pero estaba completamente decepcionada, de igual forma no podía jamás dejar que otra comiera antes que yo. Y me abalance hacía a él danzando con mis curvas, mis manos pedían abrazarlo, pero alimentarme también. Y lo probé de nuevo, el beso animal, mientras mis acompañantes observaban y lo mantenían a raya. Melena roja, melena rubia, melena chocolate y melena miel, ojos canela, ojos azules, ojos avellana y ojos celestes. Cinturas pequeñas, caderas amplias, muslos jugosos, senos grandes y pequeños. Y yo la loba, melena negra atacaba.
Le quite la ropa con la agilidad y destreza aprendida con los años, saboree su piel con mi lengua latigante, le susurré: ERES MI PRESA, VOY A COMERTE. Baje hasta su miembro entre asustado y erecto, y lo acaricie con mi lengua, para luego comenzar a introducirlo en mi boca como una sabrosa fruta. Deguste mi dulce trofeo, y moría por tragar su líquido varonil, pase mi lengua por todos los contornos, la revolqué y presione en los puntos exactos, calcule en mi boca cuando saldría su jugo, y antes de que eso ocurriera lo introduciría en mi delicia húmeda. Su pene era grande y apuntaba a las estrellas, pero yo solo quería que me cogiera como si fuera MI LOBO, y se dejó llevar, e intento voltearme y le recordé: ERES MI CAPTURA, ERES MI TROFEO, ESTAS CAZADO, DEJAME SOMETERTE.
Mis melenas miraban y reían silenciosamente, querían comer, sentían hambre, las llame y fue una fiesta de tetas y coños. Y el, él era un lobo, lamió cada vagina que se sentó en su cara, movió su lengua, la introdujo en la abertura sexual, y mis melenas gemían de placer. Yo las observaba disfrutar del festín mientras aun esperaba. Se acercaron a mi TROFEO y entre todas lamimos su PENE, nuestros lenguas se perdían en nuestras bocas de repente, nuestras manos no solo tocaban nuestra víctima, también nos acariciábamos. Mis manos entraron a delicias mojadas, las penetraron con todo el puño. Y si alguna no seguía alimentándose porque se desfiguraban, retorcían de placer, las agarraba del pelo y les decía: ¡CHUPEN! SOMOS LOBAS.
Y en un intenso juego de penetraciones con las manos, sentí una lengua en mi sexo, era melena rubia, que siempre gustaba por comerme, probar los fluidos que escurrían por mis muslos calientes. Melena rubia era la más hambrienta, y siempre quería domarme, la deje incursionar no solo en mi vagina humedecida, sino también en mi trasero…y esta vez también deje que introdujera unos dedos sedientos por mojarse, y lancé el grito más feroz, y la aparte con una mano.  
-Es hora, de comer, es hora de actuar, es hora de que me coja, apártense.
Me monte como una bestia, me monte como una loba. Lo golpee en la cara, y sentí como sus uñas se clavaban en mi culo y lo abrían. Mis pechos revoloteaban de arriba abajo, de lado a lado. Se intentó levantar y lo bote en la hierba fresca. Sus gemidos guturales y animales salían presionando mis oídos.
Le lengüetee el rostro, y le gemí repetidamente en sus oídos. Profundice su pene en mi zorrita, lo apreté con mis paredes, y me moje de una manera increíble, sentía aun la decepción mezclada con placer. Pero ahora me decepcionaba haber compartido a mi LOBO, ERA MI LOBO. Les dije a las melenas que se marcharan, y como unas simples perritas se dispersaron en el bosque. ERA MI LOBO. Deje que me volteara y yo estaba siendo CAZADA, EL ME PENETRABA.

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