miércoles, 11 de junio de 2014

MULTIORGASMICO

No pensé que me pasaría algo así un día, pero conocí a una chica vía internet. Ella era de México, pero eso no fue impedimento para dejarme llevar. 
Y después de incanzables noche de cibersexo. En que con cada caricia que se daba en su cuerpo, yo sentía que la tocaba, a pesar de que en el fondo sabía que no era así. La hice mía de una forma extraña, pero embriagadora. 
Yo no podía controlarme, y debo ser sincero, mi pc era un desastre tantas veces que acabe viendo a esa mujer exquisita tocarse las tetas, mostrarme su sexo, introducirse distintos juguetes que lograran simular que era mi pene entre sus piernas. 
Hasta que un día cualquiera, después de nuestras excesivas sesiones. Me dice: Por qué no te vienes a Cancún? Bastaron solo unos segundos para que yo dijera sin pensarlo que si. 
Mis padres me dijeron que estaba loco, mis amigos que era un vividor. 
Pero yo sin duda alguna me lanzaría a esta aventura tan excitante, en busca de la joven que me había enamorado, y viajaría un total de 20 horas, hasta llegar a sus brazos, y por fin tenerla conmigo. Saciarme, satisfacerme. 
Cuando llegué a Cancún medio desorientado buscando su mirada, sentí un regocijo inexplicable cuando ella me beso y abrazo. Cosquillas, química, el feeling, el calor, la tensión sexual que vibraba en nuestros cuerpos. Ese abrazo lleno de pasión contenida, quería dar rienda suelta de un momento a otro. 
Pase de juntarme en un bar con sus amigos, estaba cansado para salir a beber, pero no para hacerla mía. Y esa misma noche, lo conseguí. 
¡Que mujer más ardiente! Me la imagine como una diosa de una tribu de años atrás, envueltos en ese paradísiaco lugar. Era un sueño. 
La tenía frente a mi gozando, cuando hace miles de horas atrás solo nos veíamos por una cam, contando nuestras fantasías y tratando de reproducir una que otra. Teníamos todo el tiempo del mundo, pero esa noche, esa noche quería volverla loca. 
Y me enseño a complacer a las mujeres, no solo pensar en mi satisfacción. 
Me lamió de una manera increíble mi sexo, me hizo gozar como nunca otra había podido lograrlo. 
La maestría con la que hacía cada cosa, cada caricia, encendernos con todo sola mirada. Saber cada rincón que la haría explotar de pasión. 
Todo aquello esa mujer me enseño, yo estaba a sus pies, dispuesto a ser su esclavo eterno. 
Y ella estaba dispuesta a enseñarme más, y nunca poder saciarse de mi, de mi cuerpo, de mi todo. 
Podía venirme ciento de veces, era una, y después podía seguir sin problema alguno penentrandola. Los hombres multiorgásmico existimos, me imagino que bastante en verdad, y esta mujer era igual que yo, nunca se cansaba. 
Era en la playa, en la casa, en la oficina, en lugares públicos en general. Momento que teníamos lo hacíamos. 
Como adoraba que se estuviera arriba mío, y que tuviera el control de todo, que fuera a su ritmo, esa mujer, amigos. Era una verdadera máquina sexual. 
Agradezco haberla conocido, porque por ella aprendí a que hay que complacer tanto como quieras a tus parejas, no pensar solo en nuestros deseos, en descargarse y ya. 
No hay nada mejor cuando el disfrute es mutuo. 
Cometí esta locura, viaje miles de kilometros por ella. No me arrepiento de nada, lo que ella me enseño, lo he utilizado hoy en día. 
Dos multiorgásmicos, es fuego que sale por los poros. 
Mi consejo: Piensa en la satisfacción de tu pareja, y ya verás que el doblemente placentero. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario