miércoles, 11 de junio de 2014

Obsesión

Cada día en la mañana miraba como esa chica subía al mismo carro, con su pose de altanera y su belleza infartante. La miraba desde lejos, pero soñaba noches enteras con que sería mía ¡Que pecado, que crimen! No podía entender como una piba como esa podía andar por el mundo sin importarle que faltaba a la moral y las buenas costumbres con su belleza delictual.
Siempre me escondía para observarla en lugares poco habitados, para poder dar paso a mis fantasías, mientras la miraba posaba una de mis manos bajo el jumper y me tocaba. Alucinando con que un día serían las manos de mi preciosa delincuente.
Un día más sin poder dormir, un día más sin poder tragar bocado alguno. Me sentía enferma a veces, pensaba que no podría recuperarme de esto, pero ansiaba algún día poder plantarme de frente a esa chica y decirle: ¡Hola! Sumando que estábamos en la misma escuela, siempre andaba con sus amigas, y no encontraba de qué manera abordarla. Hasta que un día porque el destino es medio diablo, una noche de fiesta, tragos y drogas me hizo encontrarme de frente con mi codicia.
Sus pechos perfectos que se balanceaban al ritmo de la música, no llevaba brasier. Su sudor copioso que deseaba que se pegara a mi cuerpo, como ansiaba lamer cada gota que rodaba por su perfección. Su sonrisa alocada y embriagada, el maquillaje perfecto, la música provocante de sus caderas, el movimiento atronador de su trasero, y su boca, como anhelaba esa boca, sus labios carnosos y en llamas, su cabello humedecido por el sudor se pegaba en ese rostro criminal. Mi diosa, mi obsesión y me plante frente a ella, sin esperar mucho, baile coquetamente para saber de qué equipo jugaba. Me dio una mirada indignante, se corrió a otro lado, se sentó, cruzo sus piernas largas y suntuosas. Saco su cell, miró algo, me observo mientras yo seguía danzando despreocupadamente para que no notara el placer que me causaba. La miraba de reojo, divise que tomó todo su trago en un sorbo, pensé escuchar como el líquido pasaba por su garganta y pensaba ojala fueran los fluidos que se presentaban en mi entrepierna los que estuviera bebiendo, como ansiaba correrme en esos labios envanecidos, entre estos pensamientos hot, se me planto la nena, bailo seductoramente al ritmo de una música ensordedoramente excitante, me rozo un hombro, mi piel se encendía, me rozo un brazo, mi piel me quemaba, me rozo los labios, yo ardía.
Al compás de los gemidos de mi cabeza, fue comiendo sus labios suculentos y me hablo.
-Hey, chica tú vas en mi escuela. No sabía que te gustaran las tortillas.
-Me la paso observándote.
-¿En serio? ¿Y por qué nunca me dijiste algo?
-Porque no abordo a cualquiera sin tener una certeza.
-Pues yo abordo a quien se me dé la gana, mírame ¿Crees que alguien me rechazaría?
-No, claro que no. Eres perfecta.
-Eres perfecta, eres perfecta, me la paso escuchando eso ¿Te gusta comer coño?
-¿Qué si me gusta? Me encantaría comerme el tuyo.
-Entonces… ¿Qué esperas? Vamos a un sitio.
Me tomo de la mano, y yo iba alucinada, no entendía que mierda estaba pasando acá. Pensaba quizás ha sido las drogas y el trago que ha consumido, no sé. Solo sabía que podría contemplar desde cerca su belleza sobrenatural.
Llegamos a un lugar desolado, subimos unas escaleras. Yo estaba completamente embobada, no me importaba donde me estaba llevando esta chica, solo ansiaba comerla, saborearla, penetrarla por fin cumplir una de mis grandes fantasías. Entramos a la habitación y estaba repleta de chicas con minis, ropa bien ligera y me dije: ¿Qué mierda sucede acá?
-Pues vas a comer coño como una condenada, estas son mis amigas, de seguro las conoces.
-¡Perdón! Pensaba que íbamos a estar solas.
-¡Que brutita! A mí solo me gusta observar como se lo comen a mis amigas ¿Lo tomas o lo dejas?
-Lo tomo.
Eran 5 chicas que automáticamente giraron sus zorritas a mis ojos, me llamaron con los dedos, comenzaron a tocar su clítoris, y yo empecé a babear. Tenía 5 preciosas mujeres a mi disposición, pero la que más deseaba solo se excitaba mirando. Por ella, porque la amaba en silencio, lamería cada una de las vaginas que se me ofrecían.
-Quítate la ropa, taradita. Que quiero ver tu zorra mientras chupas.
Me quite toda la ropa, quede desnuda frente a ella. Y mi obsesión paseo su mirada por mi cuerpo, y me golpeo el trasero, luego lo pellizco. Puso una de sus manos en su vulva bendita.
-Ya me siento bien mojada, pero que culo tienes ¡Esta de infarto!
Tomó de mi cabello fuertemente y me ahogo en el primer coño, mientras gritaba brutalmente.
-Lame, zorrita, lame putita, lame bien, quiero calentarme.
Me refregó toda la cara en el sexo hinchado de la primera chica, y pose mi lengua en su clítoris, mordí sus labios inferiores y superiores, trague el dulce brebaje que se me entregaba, y ella con los ojos vidriosos, con la mano en su zorrita completamente depilada y fina gemía.
-Ohh, lo haces de maravilla putita, lo haces increíble, sigue chupándola.
Juntas acabaron, me tomo del pelo nuevamente ahora la siguiente, el mismo juego, la misma brusquedad, la misma excitación. Cuando llegue a la tercera, mi obsesión se separó de nosotros, se sentó en una silla con las piernas bien abiertas y podía admirar desde la lejanía el brillo de su humedad, tomó de no sé dónde un falo, me llamo.
-¡Métemelo, métemelo te lo suplico!
En vez de meterle el falo, le introduje mis dedos. Me miro con furia y con furia la folle con mis dedos. Las otras chicas se levantaron. Pero mi obsesión levanto una de sus manos y se detuvieron, con la respiración entrecortada dijo: Mientras esta putita me folla con sus dedos, quiero que ustedes se follen a la zorrita. Todas ellas se acercaron a mí, una me besaba, otra me comía las tetas, otra se internó en mi culo, sentí una mano en mi clítoris y otra mano en mi abertura jugosa. No podía parar de gozar, estaba perdiendo la intensidad con que me follaba a mi Diosa. Entonces ella nuevamente índico que pararan, se salió de mis dedos, yo quede tirada en el piso jadeando de placer y me observo altivamente como siempre solía hacerlo.
-Te has pasado, zorrita, pero me has hecho sentir demasiado rico ¿Te ha follado alguna vez un hombre?
-¡No, nunca!
-¿Quieres comerme el coño?
-Sí, mucho.
-Entonces tendrás que ser follada por mis amigos.
-No me gustan los hombres, me gustas solo tú.
-ja ja ja… ¡Que novedad! ¿Dime a quién no le gusto, por favor?
-Yo creo que todos te aman.
-¡Exacto, putita! Todos… Si aceptas te dejo cogerme, te dejo lamerme y me vuelvo tu esclava por esta noche.
-¡Acepto! Ni siquiera lo pensé, las palabras salieron de mi boca.
Entraron 3 chicos que toquetearon a las chicas, y estas gritaban como ofendidas. Mire como ellos metían sus manos en los sexos de ellas, y yo desnuda e indefensa esperaba perder mi virginidad por obtener una noche con mi obsesión.
-Si sientes que no puedes, en aquella mesa puedes pegarte una línea.
Sin pensarlo nuevamente me acerque a la mesa, hale. Y sentí como mis pupilas se dilataban. Luego tome un vaso completo de un licor espumeante.
-Tiéndete en esa alfombra, abre tus piernas.
Mi diosa tomo la verga erecta de uno de sus amigos, y la introdujo lentamente en mi abertura virginal, contemplé con mi cuerpo, como ardía, como me partía. Se acostó sobre mí, me penetro reiteradas veces y se corrió. Luego, paso otro más y otro más. Rompí en llanto y mi obsesión alejo al último chico, se me acerco, tomo mi cabeza y la deposito en sus pechos perfectos, paso una de sus manos por mi cabellera, y su mirada se volvió dulce.
-Tontita, tontita, no pensé que me amaras tanto. Yo también te observaba, pero es que todos me aman, eres la única que ha accedido a esto, siempre nos la pasábamos follandonos entre nosotros, porque ninguna se atrevía a ser penetrada.  Y tú lo hiciste por mí. Se ve que me amas en serio. Miro a todos a su alrededor y les pidió que salieran.
Yo no podía parar de llorar, y ella con una dulzura que jamás imagine tener me besaba toda la cara.
-Eres la única, eres la única. Tú de verdad me amas.
Me beso los labios, me sentó en el sofá, me cubrió con una manta.
-¡Yo te voy a cuidar, yo te voy a querer! Te mereces todo mi amor. Tú me amas. Eres la única que verdaderamente me ama.
Perdone a mi obsesión, la bese en los labios, yo la amaba. Me interne en sus pechos, saboree sus pezones y me dormí.

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