viernes, 10 de junio de 2016

CUANDO ME DEJO DOMAR.

Esta noche es para dejar salir todas las fantasías de nuestras cabezas y concretarlas,
Y una de ellas con una mezcla de sadismo, excitación y cumplimiento de solo lo que pensamos y no decimos.
Para que decirlo, sin duda es mejor hacerlo de una vez y ya esta,
es mejor contar la experiencia, que vivir de fantasías.
Y en una noche como hoy,
ocurrió lo que me dictaban mis pensamientos.
De cuerpo sabroso y goloso, el solo verla daban ganas de poseerla en donde sea,
con su tierno rostro y su actitud coqueta,
entro con una risita atrevida a sentarse junto a mi,
vistiendo de fiera, de poesía erótica,
con sus ligas, panty medias, tacos agujas color sangre, y un corset que asemejaba el cuero,
Me miro indecentemente tierno y entre risas me dijo:

-Hoy vamos a jugar, en verdad voy a jugar contigo.

La mire deseoso y aventurero, Con ganas de lanzarme a su cuerpo y penetrarle los sentidos.
Asentí con la cabeza a su petición enervante.

-¿Qué tal si hoy aceptas ser mi esclavo?

Me mordí el labio y le cante unas palabras aceptando la aventura. Se movió sigilosamente en busca de algo, mientras me azotaba unas palabras:

 -¡Quítate la camisa, y tírate en la alfombra!
Como un niño obediente, me arranque la camisa y me tiré al suelo.

-Reglas simples. No hablas, abres la boca cuando te diga y chupas si es necesario. Me vendo los ojos, y me ato las manos.

Sentí como se acercaba hacía mi, escuchaba sus tacones demoníacos alejarse después, que abría algo, que hacía algo, y de repente escucho su respiración en mi oído, me sorprendo, mi corazón se agita, y mi miembro comienza a agrandarse, el solo hecho de no saber que juego haría conmigo, inmediatamente encendió mi lado lascivo.
algo muy frío se encontraba en mi pecho, mientras ella con su boca lo subía y lo bajaba por el, chocando el objeto con mi pantalón.

-Estas muy caliente, se derrite rápidamente.

luego, se aleja, y siento unas cosquillas exquisitas por toda mi cara, su boca carnosa se acerca a mi oído, y me lame cientos de palabras sucias, para otra vez marcharse y alejarse por completo.
Quedo solo, esperando lo peor...Pero vuelvo escuchar sus tacones endiablados.

-Abre la boca. la abro, y siento algo dulce que me entrega, chocolate, y nos besamos.
Se aleja, siempre se aleja, y se acerca para internar su entrepierna en mi pene completamente excitado, apuntando a su sexo.
comienza a menearse en mi.

-¡Esta noche serás mi puta!

Me lame la cara, me asfixia con su lengua, revuelve dentro de mi boca, penetra.
sus manos comienzan a acariciar mi dorso, y a bajar lentamente, siento que baja y me lame los contornos, con su mismos labios comienza a desabrochar mi pantalón, para dejar salir mi sexo punzante, erecto y deseoso de cogérmela.

-¡Abre la boca!

Abro la boca y siento algo húmedo.

-Ahora debes chupar, putita, quiero que me la lamas sin detenerte.

Comienzo a mover mi lengua, y a presionar su clítoris, siento como se contrae, y poco a poco va gritando, y su zorrita se va mojando, escucho sus gemidos, aprieta sus muslos en mi cara, los muerdo. Sale de mi boca, y se dirige a mi pene.
Juega con su sexo en el, lo empapa, lo chupa, lo masturba y finalmente me deja penetrarla.
Siento como cabalga, pero no puedo tocarla, darle duro, quisiera poder moverme y follarla con las manos, con la boca y con el cuerpo. Es desesperante, querer penetrarla y que ella me entierra las uñas cada vez que lo intente.

-¡Esta noche yo te follo, tu eres mi esclavo! ¡Quiero que seas mi puta, que me dejes follarte!

Siento como entra y sale, como juega, ahogando su hendidura en mi pene. sus uñas rasguñan todo mi dorso, me lubrica los labios, me lame como una loca, me muerde y dice que quiere comerme, que le desespera.

Salta como una diosa, me quita la venda, y miro sus pechos impunes saltando al compás de el entrar y salir de mi pene, su pelo mojado, su mirada libidinosa, sus ojos en llamas e idos. Y no puedo controlarme, quiero agarrar esos senos enormes, comerme sus pezones hasta que chille, apretarlos con mis manos, seducirlos con mi lengua e internarme en ellos.

Su cabalgata se hace más fuerte, y me dice: ¡Quiero que me llenes de semen, quiero ver como chorrea por mi entrepierna, quiero que me empapes de tu leche, y me llenes!
No puedo soportar esas palabras tan dulces, y convulsiono, me apodero, me corro y ella se acuesta sobre mi, me mira, cierra sus ojos y me cierra la respiración con un beso.






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