miércoles, 21 de septiembre de 2016

ORGÍA.

Una noche cualquiera, una noche contigo, con ustedes, con todos. Mirando, observando como a mi alrededor todos se tocan, todos se aman de mentira, se rozan, se comen, se corren en bocas, en manos, en cuerpos, en sexos.

Mi cuerpo desnudo y la suave sinfonía de los múltiples gemidos, envuelven el ambiente tenue de cuerpos sudorosos, entrelazados, desnudos. Se escucha el choque, el golpeteo de ambos sexos unidos. Yo solo gimo, y de vez en cuando veo la cabeza rubia que me come con gusto mí entrepierna, su lengua que envuelve cada pliegue de mi sexo, que aprieta con frenesí mí agujero, siento cuando sus dedos se internan, siento como aprieto sus dedos, los hago míos, mi propio dildo mágico, atrapándolo entre jugos, y una fuerza poderosa de mi compuerta al deseo. Con unas ganas locas de retorcerme de placer, de comerle la boca y saborear mi vagina, pero eran más fuertes mis ansías de que me hiciera acabar en su boquita pálida.

Miro mi entorno, es tan estimulante, ver como a la chica le dan en 4, mientras se come otro pene, que otra cabalgue, que dos chicas jueguen con un dildo y sus traseros choquen furiosos, que un chico les lama las tetas tremendas a dos morenas, ver cuando una pequeña chica con cara de inocencia está siendo embestida por chorros de semen, y ella con esa ternura y su lengua afuera trague todo lo que alcanza a caer en su boca.

Me levanto, la tomo con fuerza, y la ajusto en el sillón, un chico me incita a unirme a su juego, nos llama con su pene, me ofrece besarlo. Dejo tirada a la rubia, y me lanzo posesa a su miembro, gruñendo, lamiendo, tragando, y mi dulce rubia se acuesta de espalda y me sigue besando mi sexo, abre mis labios y me viola, me penetra, mis ojos se turban, mis pezones se erectan, y en esa perfecta fotografía fuimos presa del entusiasmo, y el candor de una noche placentera, protagonistas, antagonistas… Lo que deseáramos.

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