martes, 6 de septiembre de 2016

UN TROZO ETERNO DE CARNE.

“Soy la mujer de la cual los hombres no se enamoran, soy aquella mujer que los hombres
solo se follan”.

Tampoco es que me importé mucho ser esa clase de chica, no nací para cuentos de hadas y
 príncipes azules, con el papel de esas historias me limpiaba el trasero., y me reía de las
chicas con complejo de princesita, porque eran tan ingenuas, tan iluminadas, tan básicas en
su forma, modo de andar, vestir e actuar. No las odio, siento la misma pena que ellas
 sienten por mí, sin embargo, soy la envidia, jamás ellas podrán disfrutar de los placeres
que la vida me ha entregado, que no tienen nada que ver con una vida corriente, una familia
feliz, una casa grande, el Porsche, un príncipe azul, una casa de niños correteando. Pues, a
esas princesitas les digo, sus hombres las engañan con mujeres como yo, y obtengo más
 orgasmos que mil princesas juntas, que manera de follarme.

Cuando él llega a tu casa y te dice:

- ¡Estoy cansado!

Está cansado, es verdad, pero está cansado de tanto que me hizo gozar.

Yo soy la alegría, tu eres la responsabilidad.

 Yo soy el placer, tu eres la procrear.

Tu eres seria, yo soy indecente.

Yo soy libre, tu estas atada a lo convencional.

Ahora dime: ¿Quién es la esclava?

“Mi nombre no importa mucho, es más indispensable que sepas mi número y donde puedes
Encontrarme”.

París dicen que es un lugar amplio para ser follada, además de estar lleno de recovecos alejados de la especie, donde puedo dar rienda suelta a mis fantasías retorcidas.

Soy odiada lo sé, pero a ¿A quién no le encanta ser odiada? Desde que tengo recuerdos las mujeres no han sido muy amigas de mi temperamento, mi manera de llevar la vida, y de que le gustase a sus “Supuestos chicos”, cuando en verdad yo siempre opte por transformarme en un hombre para pasar desapercibida, no quería que me mirasen con esa libido en los ojos.

Debía cuidarme en mi diario vivir, debía, pero no lo hice, porque ese fuego interior siempre fue el dominante, y pese a ello dejé salir toda la sexualidad de mi tierna edad.

Desde pequeña sentía ese calor que me sofocaba, que con mis manos logre conciliar, hacerme una adicta, era la virgen maría, el macho alfa, era muchas transformaciones de mi esencia, siempre pensaba: ¿Dios, por qué no me hiciste hombre? ¿Por qué tuve que ser mujer tan pequeña? Todas esas hormonas que empezaron a descontrolarse tan chica, la negligencia, la libertad tan amplia, lograron que me convirtiera hoy en la “Puta más deseada”. No considero que llamarse puta sea una mala palabra, si de todas maneras todas las mujeres, incluso las más tradicionales son unas putas en la cama, yo soy la puta de todos, me encanta que me digan: ¡Puta, puta, puta! Es mi profesión ¿O acaso a un ingeniero le molesta que le digan ingeniero?

Siempre divago, me cuesta tanto centrarme cuando cuento mi historia, pero me encanta llenar espacios con nimios comentarios que te saquen de casilla, y te hagan pensar.
Por eso soy la puta más codiciada, porque no me importa ser sucia en la cama, ser sucia en tu pene, ser sucia en tu boca, en tu trasero, en mi cuerpo ¡Me gusta siempre estar muy sucia! Quedarme con el olor, el brebaje de cada cliente, de cada amante, de cada mujer, olerme y saber que soy “SEXO”.

Que exploro cada una de las fantasías que me presentan, quiero hacerlas todas reales. Y en el mundo del sexo en el que me he involucrado. No existen horarios ni pudores. Todo está permitido. 

1 comentario:

  1. todas son putas y todos somos putos, y no hablo solo de sexo, ya que esto tiene mucha relación al dinero y todos son esclavos de algo para conseguirlo, por eso no lo relaciono tanto al sexo ese termino... me fascina la forma en la cual te expresas, que ganas de conocerte y así poder disfrutar de tú exquisita carne... de solo imaginarlo se me erecta jejejeje...

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